20 junio 2016

La princesa Leia estaba siempre cabreada

Es una pequeña mujer, tiene 12 años y ha descubierto hace pocos días la saga de La Guerra de las Galaxias. El episodio V, conocido en su versión española como El Imperio contraataca, le gustó mucho, pero según terminamos de verlo, me preguntó con toda naturalidad: "¿Por qué no hay mujeres Jedi?". Glubs. 

Yo tenía la misma edad cuando asistí deslumbrada y en pantalla grande a la primera película de la saga y jamás durante décadas me pregunté algo tan obvio. No quise pensar en la de años que hace de aquello y salí del apuro contestando que nuestro mundo ha ido cambiando y que es probable que el reparto de papeles entre personajes masculinos y femeninos sea distinto la próxima vez que surja una historia tan grande en el cine.

Lo cierto es que la princesa Leia fue concebida como una heroína, con los rasgos clásicos de bondad, inteligencia y valentía, y desde luego para nada era una chica pusilánime. Leia no es la protagonista del cuento tradicional que no pega ojo porque habían escondido unos guisantes bajo el montón de capas del principesco colchón. Ahora bien, los rasgos de humor de la primera trilogía, muy simpáticos, guardan algunos chistes fáciles acerca del estereotipo del mal carácter de la mujer valiente, inteligente y con criterio autónomo, como es el caso del personaje que encarnó Carrie Fisher.

Me esperaban más sorpresas. Como todo el mundo sabe, las mujeres somos capaces de remendar o paliar casi cualquier circunstancia familiar extraordinaria, por lo que me tocó sustituir pocos días más tarde a la niña que soñaba con ver mujeres Jedi luchando contra el lado oscuro de la Fuerza. Fue en una clase de conversación de inglés, que es lo que se lleva ahora. La joven profesora intentó sacar de mí algo parecido al lenguaje articulado mostrándome en la pantalla de su iPad a distintas protagonistas femeninas de la historia del cine. Glubs. Allí estaban Judy Garland encarnando a Dorothy de El Mago de Oz, la propia princesa Leia; Mérida, la valiente arquera protagonista de dibujos animados de Brave, y la oscarizada actriz Jennifer Lawrence como Katniss, la concursante y valiente arquera de la primera entrega en el cine de Los juegos del hambre.

Me dio a conocer el Test de Bechdel, que, a buen seguro, le suena a mi estimada compañera de página. Es una prueba sencilla, con origen en un cómic, que lleva a responder a tres sencillas preguntas: si en una película salen al menos dos personajes femeninos, si se hablan en algún momento y si lo hacen sobre algo que no sean hombres. Puede servir como forma rápida de rastrear los estereotipos más chuscos en productos cinematográficos. Yo no aplicaría el Test de Bechdel de forma literal al guión de Star Wars, entre otras cosas porque es un producto excelente y complejo, y con tipos muy distintos de criaturas dentro de un impresionante universo de ficción..., pero... no sé si me espera alguna pregunta que me deje fuera de juego en cuanto los exámenes del tercer trimestre del curso nos concedan alguna tregua y podamos ver el episodio VI, El retorno del Jedi.

Nunca me llamó la atención que los protagonistas masculinos humanos, Luke Skywalker y Han Solo, aparecieran vestidos, muy tapados y empuñando armas en la carátula de la tercera entrega de la antigua trilogía y que la protagonista femenina llevara un escueto biquini de metal y un brazalete y, a diferencia de la anterior, apareciera desarmada. Siento todavía más curiosidad por verla de nuevo...

"Los rasgos de humor de la primera trilogía guardan algunos chistes fáciles acerca del estereotipo del mal carácter de la mujer valiente, inteligente y con criterio."

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